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Resultados de mi segunda visita al IMSS

En esta ocasión salí a las 5:30 a.m. de casa para que revisaran mi caso en la Clínica 7, ubicada en Huipulco. Estuvimos esperando hasta las 8:30 a.m., aun cuando fuí el paciente con el primer turno. Los doctores allí llegan tarde. Me atendió una doctora, muy buena onda. Me mandó a hacerme una radiografía. En ella se pueden apreciar las fracturas, como ya consolidadas, y no desplazadas. Ello fue algo que no me resultó demasiado extraño, ya que en en el Instituto Nacional de Rehabilitación, la ponerme la férula, tuvieron que poner en su lugar los huesos. No era de extrañarse que después de dos semanas de traerla puesta, los huesos hayan sanado. De allí me mandó, con cierto optimismo, a la Clínica 32, para que me hicieran un pronóstico más calificado.

Iba con algo de optimismo, pensando que sólo sería necesario volver a poner una férula. Pero allá me desilusioné. Me dieron un mal pronóstico, debido al severo desgaste de mis articulaciones. Así que la cosa se quedó en que las fracturas ya están prácticamente consolidadas, hay que ir a terapia y esperar lo mejor. Pero sinceramente no creo recuperar la movilidad de la mano derecha al 100% por lo que me dijo el médico. Sinceramente me siento muy mal al respecto. Pero no hay nada que el tiempo y el esfuerzo no puedan lograr. Como lo he dicho anteriormente, me conformo si puedo trabajar con mi mano. Siendo diseñador gráfico, realmente me es indispensable.

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Sólo dos…

Hoy fuí con mi mamá al Instituto Nacional de Rehabilitación, ubicado en Av. México, cerca de la estación Xomali del tren ligero. Fuí a ver que onda con mi mano, que ya cumple ocho días de haber sido fracturada.

El servicio de este hospital es fenomenal. Todo el equipo que tienen es nuevo. Se puede percibir un ambiente de optimismo. Entramos por la puerta principal, pero nos mandaron a la entrada de urgencias (por donde yo sabía que se debía entrar en este tipo de casos). Me atendieron después de un rato. La atención fue inigualable. Todos los doctores son jóvenes, de entre 28 y 40 años de edad. Sin embargo, y a diferencia del IMSS, se ven más capacitados y crean un ambiente muy sano.

De entrada me mandaron hacer unas radiografías. En estas se pudo observar con más detalle las fracturas. En total son dos (no tres, como habían estimado erróneamente los médicos del IMSS): el tercer y cuarto metacarpianos. El quinto está dislocado, por lo cual fue erróneamente confundido con una fractura. La solución sigue siendo la misma: cirugía.

El problema ahora es el costo de la operación. La placa que me tienen que poner en la mano cuesta $9500 pesos. La operación costaría aproximadamente $7500 pesos y la hospitalización, $3500 pesos. Y eso sin contar todos los medicamentos que necesitaré. Serían aproximadamente unos $2000 USD. ¡Mala suerte la mía! La verdad, me las estoy viendo negras. Pensaba entrar a trabajar en Septiembre, pero ahora con ésto, no sé que hacer. Necesito pagar mis deudas, porque el banco no perdona.

Creo que voy a crear una campaña de donación. Jejeje… Estilo teletón, para salvar la mano derecha de José Luis. Porque la verdad, no me quiero operar en el IMSS: tienen la fama de que te curan lo que tienes mal, pero te joden lo que tienes bien. Y pues, no quiero dejar mi sanidad mental allí. Pero parece que no me quedará de otra. No tengo dinero y mis padres en esta ocasión no podrán apoyarme económicamente. Estoy jodido.

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Tres metacarpianos rotos

Hoy fuí a la Clínica 32 del IMSS a que evaluaran mi mano derecha. Después de la visita al Depto. de Radiología comprobé mi estimación: tengo tres huesos metacarpianos rotos… del tercero al quinto. En ese tipo de casos se recomienda que se interne al paciente, para programar una cirugía. Así que me internaron. Sin embargo, no pude resistir el horrendo ambiente apocalíptico y deprimente de las instalaciones del IMSS. Habiendo pasado sólo cinco horas, pedí mi alta voluntaria. Y es que, definitivamente no puedo soportarlo.

Cuando llegó mi padre por mí, yo estaba sumamente nervioso: había pasado la noche escuchando lamentos, historias de personas que estaban detenidas en el hospital, esperando a declarar en el ministerio público, niños que que habían sufrido alguna fractura y que lloraban desconsoladamente y hasta el caso de algún viejo que había caído por las escaleras y se había fracturado el fémur. Así mismo, no me agradaba la idea de cagar en un cómodo, estando yo perfectamente bien, con la capacidad de erguirme e ir a un baño. No me habrían permitido pararme durante cuatro noches seguidas, al menos. Me habría convertido en una lapa, pegada a la camilla (ya ni tan siquiera una cama, sino una miserable camilla de un metro de ancho). No, definitivamente no me puedo ver en esas condiciones. Aceptar ese ambiente, esas condiciones insalubres (hasta material infeccioso se podía ver en el baño), sería tanto como aceptar que eso es lo que nos merecemos como mexicanos, que no se nos puede dar calidad en los servicios de salud y que nuestra vida se basa en cuantos somos y no en lo que valemos.

No puedo aceptar qu el IMSS mantenga esas condiciones tan mediocres. Una tienda de la Cruz Roja en una zona de guerra podría tener mejores espacios. El ambiente es horrendo: las camillas están separadas sólo por un metro de distancia entre sí, los ventiladores del aire acondicionado están saturados de polvo, las paredes están descarapeladas debido a los golpes que suelen dar los enfermeros inexpertos con las camillas al resituarlas, la máquina de escribir teclea a sólo tres o cuatro metros de distancia, los doctores, pasantes y enfermeros platican toda la noche y la maldita luz nunca se apaga. Nunca. Si bien te va, apagarán el radio, que tienen sintonizado en alguna estación de música de los 50s. No puedo imaginarme algo peor que lo que se vive en el IMSS. No quiero. De por sí, eso ya es horroroso.

Hoy voy a ir a BANAMEX, a ver si me abren un crédito, para pagar mi operación en un hospital en el que no tenga que sufrir estas barbaridades. Quizás al mismo al que fuí la vez pasada, en donde me atendieron muy bien, se puede tener cierta comodidad y no te obligan a presenciar el dolor ajeno. No hay porqué sufrir de esa manera. Es deprimente y te hace sentir más enfermo.

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La mano… again! DAMN!

Bueno, pues al parecer estoy condenado a que todo un año cerrase con vicisitudes. Primero, en a fines de curso el año pasado, me rompí la mano derecha en un accidente. Después estuve todo un trimestre sin hacer nada, ya que no hubo colchón. Luego, al recursar dodécimo trimestre, me tuve que internar para una operación urgente de vesícula (una colesistectomía, que me dejó una hermosa cicatriz en el abdomen). Para acabarla y cumplir el ciclo de un año de maldiciones, me fracturo nuevamente la mano derecha, ahora por meterme a defender a la hermana de un amigo. En fin… Espero que se haya cumplido el ciclo y de ahora en adelante solo vengan bondades y bendiciones a mi vida. Mientras tanto, tendré que ir a que me diagnostiquen. Espero que no tengan que hacer cirugía. Si es así, tendré que entrenar la mano izquierda para escribir en lo que me rehabilito.

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