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¡No habrá huelga!

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Cuando tenían en completo suspenso al país, el Sindicato de Trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social, decidió no irse a la huelga. Una decisión muy sabia, sin lugar a dudas. Deben recordar que su principal obligación se encuentra en el juramento hipocrático y no en succionar al herario público. Esta situación ya estaba tomando tintes de catástrofe. Empero, se ha salvado. Una palomita para los trabajadores del IMSS. Ahora, lo que no se les perdonaría, es que teniendo estas mejoras salariales y al fondo de pensiones, no mejoren la calidad de la atención, de las instalaciones y de la preparación humanitaria de sus doctores y médicos. A mí, sencillamente me descartaron para una operación, aun teniendo derecho a ella y sabiendo que mi situación se puede corregir con una cirugía óseoreconstructiva. Mal pedo para quienes sufran -o hayan sufrido- lo mismo que yo.

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Evolución de las fracturas

Parece que fue hace mucho que sucedió el accidente de la pared. Sí, ya sé que dije que fue por una pelea, pero la realidad es que estaba tan encabronado cuando me jalaron hacia el interior de la casa, que terminé golpeando la pared… así que en parte, es mi culpa… lo asumo. Pero sigo diciendo que si no hubiera habido pelea alguna, ahora mismo otro gallo cantaría.

En realidad, fue hace muy poco que sucedió ésto, alrededor de unos 70 días hacia atrás. Y hasta hoy, no he sido operado. El hecho es que ya puedo usar mi mano derecha —mediocremente, pero puedo usarla—. Hoy tuve mi cita en el CNR, a eso de las 11:00 a.m. aproximadamente. Después de percatarse la evolución de las fracturas, me han dicho lo mismo que en el IMSS… lo que queda es darle rehabilitación a la mano, y en dado caso que me sea difícil adecuarme a las nuevas condiciones, entonces habré de someterme a cirugía. Pero para ello, hay que dejar pasar tres meses más. Sin embargo, ello me deja un álito de esperanza.

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Esperando una esperanza

Fue hace dos semanas que asistí nuevamente al CNR para una cita con el médico. Debería, según el médico que me atendió en el IMSS, resignarme a no ser operado y asistir a las citas con mi doctora… a eso llegó su ineptitud.

Yo estoy muy seguro que siempre habrá una solución, ya sea la reconstrucción del hueso en base al implante de un clavo que funja como soporte para que la fractura sane o por medio de una prótesis, en caso de ser necesario. He visto más de un programa sobre cirugías de mano, con fracturas peores que las que yo tengo y los dejan, si no al cien por cien de recuperación, si a un ochenta por ciento. Los boxeadores llegan a sufrir fracturas peores y, aunque dejan de trabajar en su profesión, por lo menos les restituyen sus capacidades motrices.

No es posible, sinceramente, que me dejen con un metacarpiano dislocado (el quinto, el cual está presionando a los tendones tensores y al nervio, lo que provoca que no pueda mover con normalidad el meñique y así empuñar la mano, además de que es muy doloroso siquiera intentarlo). Una de las cosas que no me deja hacer este problema, es escribir correctamente. Ya me imagino a la hora de dibujar, que es cuando más requieres movilidad de la mano.

Dentro de una semana será la siguiente cita. Yo supongo que me irán a operar. Les voy a comentar claramente los síntomas, porque no deseo quedarme con una mano supuestamente curada, pero con movimiento reducido.

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Tres metacarpianos rotos

Hoy fuí a la Clínica 32 del IMSS a que evaluaran mi mano derecha. Después de la visita al Depto. de Radiología comprobé mi estimación: tengo tres huesos metacarpianos rotos… del tercero al quinto. En ese tipo de casos se recomienda que se interne al paciente, para programar una cirugía. Así que me internaron. Sin embargo, no pude resistir el horrendo ambiente apocalíptico y deprimente de las instalaciones del IMSS. Habiendo pasado sólo cinco horas, pedí mi alta voluntaria. Y es que, definitivamente no puedo soportarlo.

Cuando llegó mi padre por mí, yo estaba sumamente nervioso: había pasado la noche escuchando lamentos, historias de personas que estaban detenidas en el hospital, esperando a declarar en el ministerio público, niños que que habían sufrido alguna fractura y que lloraban desconsoladamente y hasta el caso de algún viejo que había caído por las escaleras y se había fracturado el fémur. Así mismo, no me agradaba la idea de cagar en un cómodo, estando yo perfectamente bien, con la capacidad de erguirme e ir a un baño. No me habrían permitido pararme durante cuatro noches seguidas, al menos. Me habría convertido en una lapa, pegada a la camilla (ya ni tan siquiera una cama, sino una miserable camilla de un metro de ancho). No, definitivamente no me puedo ver en esas condiciones. Aceptar ese ambiente, esas condiciones insalubres (hasta material infeccioso se podía ver en el baño), sería tanto como aceptar que eso es lo que nos merecemos como mexicanos, que no se nos puede dar calidad en los servicios de salud y que nuestra vida se basa en cuantos somos y no en lo que valemos.

No puedo aceptar qu el IMSS mantenga esas condiciones tan mediocres. Una tienda de la Cruz Roja en una zona de guerra podría tener mejores espacios. El ambiente es horrendo: las camillas están separadas sólo por un metro de distancia entre sí, los ventiladores del aire acondicionado están saturados de polvo, las paredes están descarapeladas debido a los golpes que suelen dar los enfermeros inexpertos con las camillas al resituarlas, la máquina de escribir teclea a sólo tres o cuatro metros de distancia, los doctores, pasantes y enfermeros platican toda la noche y la maldita luz nunca se apaga. Nunca. Si bien te va, apagarán el radio, que tienen sintonizado en alguna estación de música de los 50s. No puedo imaginarme algo peor que lo que se vive en el IMSS. No quiero. De por sí, eso ya es horroroso.

Hoy voy a ir a BANAMEX, a ver si me abren un crédito, para pagar mi operación en un hospital en el que no tenga que sufrir estas barbaridades. Quizás al mismo al que fuí la vez pasada, en donde me atendieron muy bien, se puede tener cierta comodidad y no te obligan a presenciar el dolor ajeno. No hay porqué sufrir de esa manera. Es deprimente y te hace sentir más enfermo.

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