Archivo etiqueta marijose
Lo último en nuestras vidas…
Marijose y yo llevamos siete días juntos. Llegó a Ciudad de México el día 21 de Junio; y, por fin, para formar una pareja estable.
Los últimos quince días antes de su llegada, me reservé mucha información aunque deseé gritarlo a los cuatro vientos. Estaba ocupado en conseguir el apartamento y muy contento por su pronto arribo.
A la semana estuve tan hiperactivo como nunca lo he estado; y creo que a MJ le tocó padecer parte de esa etapa estando en Palencia e incluso estando aquí (no le he dado oportunidad de sufrir el famoso jetlag).
Prácticamente hemos amueblado el apartamento por completamento; en parte, gracias a los obsequios que recibimos por parte de mis padres. No tenían porque hacerlo y sin embargo, lo han hecho. He quedado maravillado de toda se generosidad. Como me dijera mi tío Rigoberto, es porque hemos decidido sentar cabeza. Aún cuando somos jóvenes, estamos en una edad más que adecuada para comenzar nuestro proyecto de vida juntos; pensando en acumular, en enriquecernos tanto en lo material como en lo emocional, con muchas experiencias.
Ya estaremos compartiendo algunas fotos con ustedes, posteriormente, en cuanto nos pongan el servicio de Internet de bancha ancha por medio de Infinitum. Por ahora, estamos un tanto incomunicados, aunque posiblemente mañana terminará nuestro suplicio (y a ver si cogemos el servicio de TV de paga dish, porque esto de estar viendo los partidos con nieve, no es nada agradable1).
1 Y si tomamos en cuenta que la selección nacional perdió debido a la ceguera del juez de banda y la desconcentración provocada por la falsa anotación tomada como buena por el estúpido árbitro italiano, peor tantito.
Dos años, unidos

Hoy cumplimos dos años de noviazgo. Todos estos meses, los hemos pasado conociéndonos, explorándonos, aprendiendo de nosotros… a la distancia. Porque, aunque fue hasta finales de marzo que al fin pudimos hacer tangible nuestra relación, ya llevamos mucho camino recorrido… unidos.
No tengo palabras para expresar todo el amor que siento por ti, Marijose. Yo sólo sé que te necesito más que nunca. Eres la mujer de mi vida, la que me complementa y me hace inmensamente feliz. Pasan los días, y lo único que deseo es que volvamos a tocarnos, a besarnos, a acariciarnos… ¡a vivir juntos, pues!
Gracias por esos setecientos treinta días de comprensión y tolerancia. Sé que te ha costado trabajo entenderme, y que aún no lo consigues por algunas situaciones. Aunque seas un poco tozuda a veces, pero sigue así… ¡vas muy muy bien!
Felicidades, mi amor. Aquí estamos, como hace sólo unos meses: unidos a la distancia. Vuelve pronto, ¿sí?
Te fuiste, pero te quedaste…
Hoy, has regresado a la tierra que te vio nacer, mi amor. Mi hermosa palentina, vuelve ya a su modernizada Pallantia. Y aunque me alegra que estés de nuevo con los tuyos —que tanto te quieren—; en el fondo de mi ser, odié tu partida. Y es que no puedo evitarlo: cuando te fuiste, te quedaste… porque una parte tuya, reside ya en mí.
Sé que todo tiene una razón de ser y que si viajaste de regreso, es porque crees que ese proyecto que retomarás en breve, nos beneficiará a ambos en el futuro. Y no dudo que vaya a ser así… pero comprende que después de tenerte entre mis brazos, de besarte y acariciarte, me ha sido difícil desprenderme de ti (aun cuando sé que pronto volveremos a estar juntos).
Cuando entrabas por aquélla puerta, en el aeropuerto, confieso que tenía un nudo en la garganta. Ese nudo contuvo un “no te vayas” que no pronuncié, porque sé que es tu firme convicción la que te lleva de regreso a casa.
Me consuela saber que regresarás, y que en realidad no estamos separados, porque nunca lo hemos estado. Esto es difícil de entender aún ahora para algunos, pero creo que a estas alturas sería incluso profano negar lo nuestro. Lo único que conseguimos al pasar todo este tiempo explorándonos, fue profundizar nuestros sentimientos. Afianzarlos aún más de lo que ya estaban…
Sé que ocasionalmente derramaremos algunas lágrimas, pero hagamos que nuestra debilidad se convierta en nuestra fortaleza. ¡Te amo, Marijose!
De regreso…
Por José Luis - General, Reseñas de Películas - 14 de abril de 2009
Marijose y yo llegamos el día de ayer a la Ciudad de México. Nuestros deseos se han hecho realidad. Ahora sólo quedan pocas cosas por completar para obtener la dicha total: un buen trabajo y un buen hogar. Pero en general, he de asegurar que lo tengo todo.
Hemos tenido que pasar por muchas cosas, de verdad. Desde el momento en que realicé el viaje a España, pasando por una conversación que tuve con su padre el mismo día en que llegué (a las 2:00 a.m.) y otras tantas que tuve con sus padres —refiriéndome con ello a su padre y su madre, por supuesto—, así como la inesperada calidez con la que fuí recibido y atendido en su casa; hasta el momento en que llegamos a mi domicilio en Ciudad de México. Fue todo tan vertiginoso, pero a la vez tan especial…
Ahora mismo vivimos bajo a un mismo techo, algo que habíamos soñado desde hace muchos meses. Y es que como lo he venido diciendo, nos amamos al grado que tenemos la completa seguridad de que hemos encontrado a la media naranja. Estamos completos, no me cabe duda.
Mis padres se han comportado de una forma excepcionalmente madura, con mucho respeto a nuestra relación. Saben que en estas cosas, si hago algo es porque estoy 100% seguro. Y ella, Marijose, aunque echa de menos el terruño (como es natural) no se arrepiente de nada. Eso me hace sentir aún mejor, no lo niego. El saber que ella está tan segura como yo, no se echa en falta.
Ahora mismo, estoy saliendo ocasionalmente a entrevistas laborales, y claro, llevo a mi novia a que conozca mi tierra natal. Y mientras tanto, nuestra relación no sólo madura sino que se hace más profunda (siento decepcionar a quien haya pensado lo contrario). Espero que de ahora en adelante todo salga tan perfecto como sea posible. Mucho hemos hecho para llegar a este punto. Nos lo merecemos después de tanto tiempo de relación a distancia.





